"LOS ACONTECIMIENTOS DEL PRESENTE NO SON FRUTO DE UN CASTIGO DIVINO"

Esta tercera estación cuaresmal, nos regala un evangelio muy particular, muy propicio para los días que hemos vivido, en un mundo que se estremece ante los desastres de la naturaleza y que no deja de ver en estos signos, algo de la incertidumbre que produce en los hombres el misterio de Dios y sus designios.

Como en nuestra época, en los tiempos de Jesús también existían las redes sociales de comunicación, aunque claro está no con la misma eficiencia ni tecnología; el episodio del evangelio ocurre después de dos hechos violentos que conmocionaron a la sociedad de Jesús y por eso la gente, inclusos los discípulos quieren saber la interpretación de Cristo acerca de estos hechos.

Pero la enseñanza del maestro no es una cosa circunstancial, al contrario es una oportunidad valiosa de anunciar la misericordia y la bondad eterna del Señor; hoy muchos de nosotros del mismo modo que aquellos hombres, sentamos a Jesús en el banquillo de las interpelaciones, empezamos a preguntar, a indagar; queriendo saber el porqué de tantas muertes violentas, el porqué de tantos desastres, el porqué de la inseguridad, del mal y del sufrimiento de los inocentes.

La respuesta de Jesús tanto ayer como hoy es la misma, son nuestras actitudes, nuestros pecados, nuestro egoísmo, lo que nos ha llevado a la desesperanza; no son los acontecimientos de nuestros presentes, frutos de un castigo divino, ni mucho menos de la injusticia de un dios que se hace sordo a nuestras súplicas.

Al contrario todo lo que nos pasa, lo que nos rodea, son acciones eficaces de Dios, que nos llamas a la conversión que nos llama para sí, aunque a veces esto parezca lo contrario; como con aquella higuera que no daba fruto, la cual merecía la poda, el Señor tiene con nosotros una infinita paciencia, una misericordia eterna, y por eso “afloja la tierra” de nuestro alrededor, para que con esta sacudida despertemos del sueño de la muerte y el egoísmo; luego abona nuestra existencia con su presencia, con su Cuerpo y con su Sangre, para que demos frutos de vida eterna.

Para nosotros es esta palabra de hoy, para este mundo sacudido por sismos, y torrenciales, gobernado por la impunidad y la injusticia, a nosotros viene hoy Jesús a darnos de nuevo un tiempo más, un año más de salvación y conversión, para que cambiemos de vida, no porque nos castiga, sino por que nos ama y nos quiere felices junto a él.




Rixio G Portillo
Raymundo A Portillo
www.jesus-acramentado.org

Segundo Domingo de Cuaresma /C.

Nuestro camino cuaresmal en este domingo nos presenta el episodio de la Transfiguración del Señor; Jesús acompañado de tres de sus discípulos Santiago, Juan y Pedro, sube al monte Tabor, y en medio de un ambiente totalmente de oración, se trasfigura, sus vestidos resplandecen de blancos y sus seguidores contemplan la escena y reconocen en ella la gloria del Maestro.

Aparecen además como manifestación plena de la misión de Jesús, Moisés y Elías que se unen en un misma tradición hebraica, para mostrar al Señor, como el cumplimiento pleno de la Ley de Dios; el signo mas elocuente es la voz del Padre que irrumpe también en la escena con la frase “Éste es mi Hijo, mi escogido, escúchenlo” Un dato curioso en el texto de Lucas es que menciona parte del dialogo que Moisés y Elías mantenían en medio de la escena teofánica: ellos - dice el texto -hablaban de la muerte que le esperaba (a Jesús) en Jerusalén.

Vemos entonces que para transitar por el camino de la escucha a Jesús, para seguirle, amarle y finalmente así contemplar su gloria; es necesario comprender el misterio profundo de su muerte en la cruz, y como dice en la segunda lectura de Pablo desarrollar nuestra vida no como enemigos de la Cruz, sino como ciudadanos del Cielo llamados y a amados por Dios.

Por eso valdría la pena preguntarnos hoy ¿Quiénes son los enemigos no sólo de Cristo, sino de su muerte en la Cruz? Y la respuesta es sencilla; aquellos que se niegan al sufrimiento, a la entrega, a obrar no en función de mi mismo, sino del otro; aquellos que e resisten a vivir a plenitud la llamada de Dios que involucra a los demás.

Hace un tiempo hubo un famoso autobús en Europa que exhibía la frase “Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida” y quizás muchos de los que lo veían creían la falsa veracidad del mismo, pero ¿será fácil disfrutar la vida, en medio de tanta injusticia y de tanta violencia?. El P. Cantalamessa comentaba la escena diciendo: “El ateísmo” (o lo que es lo mismo, ser enemigo de Dios) es un lujo que sólo pueden permitirse los privilegiados en la vida”, ya que los que cristianos contemplamos la Gloría del Mesías en el misterio insondable y amoroso del Señor crucificado.

Vivamos a profundidad estos misterios y contemplemos ya desde lejos no sólo el Calvario, sino la tumba vacía, donde los ángeles nos esperan, para el anuncio de la vida.

Rixio G Portillo
Raymundo A Portillo
www.jesus-sacramentyado.org

Primer Domingo de Cuaresma Ciclo C.

Desde el miércoles de cenizas la iglesia comienza un nuevo tiempo litúrgico, un nuevo recorrido espiritual, que conducidos por la palabra de Dios, nos prepara para la celebración de la pascual del Señor. Por eso en este primer domingo Cuaresma, Lucas nos presenta el episodio de las tentaciones de Jesús, que luego de haber sido bautizado por Juan en el Jordán, es conducido por el espíritu santo hacia el desierto y allí permaneció cuarenta días y fue tentado por el demonio.

Según la tradición bíblica el desierto es el lugar privilegiado para experimentar la sequedad no sólo física de lo material, que muchas veces es escaso, sino también la aridez de la presencia de Dios, la lucha interna que existe en el alma del hombre por entrar en la voluntad del Señor, por comprender cual será su designo de salvación.

Jesús entra “conducido por el Espíritu Santo” al desierto, sabiendo que se expone a su enemigo, al tentador, sin embargo lleva consigo la única arma que puede hacer vencer cualquier tentación que pueda hacerle el maligno; la confianza absoluta en el plan de su Padre, el alimentarse constantemente de su voluntad, el sentirse en todo momento el Hijo, muy amado en quien Dios ha puesto sus complacencias.

El papa Benedicto XVI comentando este episodio dice que Jesús poseía en su alma una convicción profunda: “Me basta tu amor, me alimento de tu voluntad. Esta convicción habitaba la mente y el corazón de Jesús durante esa “cuaresma” suya. El Vencer al tentador no es un acto de orgullo, una empresa titánica, sino una decisión de humildad, coherente con la Encarnación y el bautismo en el Jordán, en la misma línea de obediencia al amor misericordioso del Padre, que "tanto amó al mundo que le entregó a su Hijo unigénito".

Por eso las tentaciones que sufrirán en el mañana sus discípulos, es decir hoy cada uno de nosotros son vencidas únicamente si en nuestro corazón está la convicción profunda de que Dios es amor, y de que en medio de las vicisitudes de nuestra historia está la presencia misteriosa del amor del Padre, que nunca abandona a sus Hijos. Para vencer al demonio, al mal y a la violencia en esta cuaresma tenemos el ayuno, la limosna y la oración, repitiendo constantemente en nuestro corazón las palabras del salmo “Tú eres mi refugio y fortaleza; Tú eres mi Dios y en Ti confío”.

Rixio G Portillo
Raymundo A Portillo
www.jesus-sacramentado.org

Sexto Domingo del Tiempo Ordinario/B.

El evangelio que nos presenta Lucas en este domingo, es quizás una de las frases de Jesús, más repetidas y utilizadas en el mundo, inclusive difícilmente haya alguien a nuestro alrededor que nunca haya escuchado o leído el famoso discurso o sermón de la montaña.

Los elementos de la escena son propios de un ambiente de escucha por parte de los seguidores del maestro, que en el borde del Mar de Galilea, donde son zarandeados por la dulce brisa de la provincia de Tiberiades, Jesús les enseña; el corazón mismo de su mensaje, designa a los que le seguirán en el futuro como Dichosos, Beatos, Felices o en una mejor traducción Bienaventurados.

Sin embargo en este punto es necesario, esclarecer lo que no es el mensaje de Jesús, ya que el mundo de hoy siempre nos ofrece una visión minimalista de las cosas, y por eso muchas veces creemos que Jesús simplemente vino a lucha contra las injusticias de un mundo absurdo donde reina únicamente el mal.

Pero no es así, las Bienaventuranzas, son simplemente el espejo profético que les presenta Jesús a sus seguidores, los cuales deben vivir constantemente en su vida venciendo al mal con el bien, al odio con amor, a la muerte con la vida.

Por eso, sus discípulos podrán ser llamados “Dichosos” si experimentan en sus vidas el misterio inefable del sufrimiento, es decir, de la entrega generosa y desinteresada por los demás; aunque inclusive esto los lleve al hambre, al dolor, a la incomprensión, y hasta la muerte.

Pues detrás de las vicisitudes de este mundo, y de este momento histórico que vivimos, siempre estará la presencia misteriosa de Dios, que es amor, y que ha entregado a su Hijo Jesús, por amor a cada uno de nosotros.

Por esto, hoy todos estamos llamados a sentarnos en el borde del camino de nuestra vida y sobre la fresca hierva de la comunidad reunida en la asamblea dominical y escuchar al Señor que irrumpe en nuestro corazón como el viento imperioso para repetirnos constantemente lo que dijo aquella tarde en el lago: “Alégrense porque su recompensa será grande en los cielos”

Rixio G Portillo
Raymundo A Portillo
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Tercer Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C.

Con el primer capitulo de san Lucas iniciamos nuestras reflexiones dominicales después de haber ido recorriendo con las celebraciones precedentes el nacimiento, el bautismo y el primer milagro de la vida pública de Jesús.

Hoy como lo hacia con su amigo Teofilo, Lucas quiere presentarnos a Cristo y comienza explicarnos la Verdad que se nos ha enseñado y que profesamos como Credo de nuestra fe; la cual no es otra que el misterio de la muerte y resurrección de Jesús de Nazaret. Por eso el gran preámbulo y al mismo tiempo el recorrido del texto lucano, es el anuncio, la revelación de Dios en la persona de su Hijo, el Mesías, el Ungido del Señor y por ende aquel enviado a cumplir las profecías hechas a los antiguos padres.

En este día Jesús entra a la sinagoga y en medio de la atención de la gente anuncia el cumplimiento de la profecía de Isaías: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos y proclamar el año de gracia del Señor".

La Buena Noticia de Jesús es que esta palabra la ha cumplido también para nosotros, que él es él único Ungido por Dios con su Espíritu, para llevar a los pobres la Buena Nueva, para anunciar a esta Venezuela y a todos los pecadores la verdadera liberación; para curar nuestra ceguera egoísta que nos hace olvidar al hermano; y por sobre todas las cosas para anunciar la llegada de este tiempo de Salvación.

Hoy Jesús entra a nuestra vida, se sienta en medio de nosotros y proclama de nuevo esta palabra para ti, depende de que la creas para que puedas cambiar de vida y de esta manera encontrarte con ÉL, el único camino de libertad, de paz y felicidad. Para ti es este evangelio, para ti este anuncio, esta profecía cumplida. Por eso no hay cabida para la tristeza, para la angustia o la desesperación: “porque celebrar al Señor es nuestra fuerza, pues hoy es un día consagrado al Señor nuestro Dios”.

Rixio G Portillo
Raymundo A Portillo
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Guía Parroquial

Artículos publicados dominicalmente en el diario
LA VERDAD
realizados por:
Lcdo. Rixio Portillo
Arq. Raymundo Portillo

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